miércoles, 15 de mayo de 2013

Comienza la copa del mundo.


Después de mucho esperar, el fin de semana que viene empieza la Copa del Mundo de ciclismo de montaña con la prueba de . Aunque no es el comienzo oficial de la temporada ni mucho menos, si es el comienzo de lo serio, ninguno de los grandes se toma las competiciones que ha disputado hasta ahora para otra cosa que no sea preparar las pruebas de la Copa y el mundial, ya después del verano, aunque estas sean de la categoría de la Bundesliga Alemana, la Copa Austriaca o el Open de España.
Hasta ahora hemos visto a los capos de este deporte participando en campeonatos de ciclocross, largas pruebas por etapas de ciclismo de montaña y ya en las últimas semanas en pruebas puras de Rallye como las que he mencionado más arriba o campeonatos en otros países, porque algunos han hecho pretemporadas cuanto menos curiosas en cuanto a las carreras elegidas.
Antes de la disputa de la primera prueba en Albstadt esta semana, voy a mojarme y voy a dar algún pronóstico y alguna pincelada de las novedades del campeonato.
En primer lugar, destacar dos bajas importantísimas de dos corredores que han muerto atropellados este invierno, en pocos días de diferencia fallecieron Iñaki Lejarreta y Burry Stander. Algunas de las victorias de este año irán para ellos. Por mi parte, espero que sus familias estén lo mejor posible y que solo lo estén pasando mal en el terreno emocional.
En cuanto a los equipos, la crisis se está haciendo notar, habiéndose producido algunas desapariciones de equipos. Las más llamativas, Orbea y Trek. Aunque este último no ha desaparecido, el peso de la marca en el rallye ha recaído en el equipo español Wild Wolf Trek, un buen premio a su magnífica temporada 2012 y que sin duda les va a meter presión para esta temporada, no es lo mismo correr para demostrar que eres mejor que el equipo oficial que para defender la marca ante los grandes. En cuanto a Orbea, se venía especulando ya desde la temporada pasada sobre su desaparición, si bien no había quedado muy claro si desaparecería o seguiría con un fuerte recorte de presupuesto. Desde luego, Absalon no iba a continuar y los tiempos de ver una bici española como campeona del mundo parece que tendrán que esperar, al menos en chicos. Si ya la situación era difícil, la desgracia de Lejarreta supuso la puntilla, puesto que suponía rehacer el equipo completo sin nadie que le diera continuidad. Esperemos que esto solo sea un descanso para coger impulso y volver con más fuerzas.
Y ya que lo hemos mencionado, hablaremos del gran fichaje de la temporada, Absalon, con sus dos oros olímpicos, los 4 mundiales y las 5 copas del mundo, su fichaje es el intento de BMC de hacer un gran equipo y competir por el campeonato individual y por el colectivo, porque no es el único fichaje de los suizos, empeñados en superar a sus vecinos de Scott.
Durante la temporada ha estado ahí en las carreras, justo detrás de Nino Schurter, aunque Kulhavy ha hecho un calendario algo diferente. Además de Absalon, han fichado a Ralph Naef, el compañero de Hermida durante tantos años en Merida y que prestará buenos servicios en el equipo, donde aportará veteranía y buenos puestos en el segundo grupo, sin descartar ninguna sorpresa. Eso siempre que el ciclismo de montaña no se parezca cada vez más al de carretera y veamos que hay equipos completos que vuelan, independientemente de los corredores y su trayectoria hasta entonces.
Junto a él ha llegado Lukas Flükiger, el menor de los dos hermanos y el que mejores resultados ha obtenido. Como cada año, su mejor rendimiento llegó a partir de la mitad de temporada, pero sus resultados en la última mitad de la copa el año pasado y su rendimiento en la olimpiada indican que estamos ante uno de los favoritos. Habrá que ver si realmente le disputa a Absalon el liderazgo o se queda en el segundo grupo. Y para completar el póker, Moritz Milatz, un corredor que aparece de forma más o menos habitual por los 10 primeros puestos de las carreras.
Para mi, sin duda, es el equipo más fuerte, habrá que ver si sirve de algo el equipo a la hora de disputar los campeonatos.
Hablemos ahora de Merida. Hermida sigue fiel al equipo en el que más éxitos ha cosechado y en el que parece que hay una química especial mutua. Ha renovado por dos temporadas más, pero el equipo ya parece estar pensando en el futuro y parece ser que confían plenamente en él para hacer la transición, y es que Hermida, por su forma de ser, es un valor seguro, a poco bien que le vayan las cosas, acapara imágenes en cualquier carrera y es ahora mismo el corredor más carismático del circuito. Junto a él sigue Rudy Van Houts, que aunque el año pasado no consiguió grandes resultados, va mejorando poco a poco, es joven y parece que puede mejorar. Yo creo que se merece este voto de confianza, aunque un poco irregular, el año pasado hizo algunas carreras bastante buenas.

Aquí tenemos a los 5 magníficos/as del Merida Multivan.


Además de ellos dos, que deberán llevar el peso del equipo en las carreras, tienen dos jóvenes corredores que deberán asegurar los resultados en un futuro no muy lejano, el joven checo Ondrej Cink, y el suizo Thomas Litchter. El checo es campeón del mundo sub 23 y fue la revelación de la carrera olímpica al terminar en el puesto 14 siendo el corredor más joven en tomar la salida. En cuanto al suizo, es campeón del mundo sub 23 en 2011. A partir de ahí se esperan grandes cosas de este corredor que deberá ir confirmando ya durante este año.

En Merida están intentando hacer la transición hacia el futuro de una forma suave y han preferido mantener un grupo que ha funcionado de forma excepcional en carrera y fuera de ella e ir realizando alguna incorporación pensando en que a Gunn Rita Dahle y Hermida no les debe quedar demasiado. En mi opinión, como equipo están un poco por debajo de los 3 equipos punteros, tanto por número de corredores como por no disponer de alguien que sea claramente favorito al campeonato, aunque pueden ganar cualquier carrera, como lleva demostrando Hermida toda la vida. Desde luego, el futuro parece suyo.

Sauser y Kulhavy ganando en Cape Absa. Maillot homenaje a Burry Stander

Vamos con el equipo oficial de Specialized. Aunque por nombres parece que BMC les puede superar, seguro que se resisten a perder su hegemonía. Como en los dos últimos años, creo que Kulhavy ganará casi todas las carreras que se proponga, y al no haber olimpiadas de por medio, estas carreras serán la copa del mundo y el mundial. Su pretemporada ha sido buena, ha ganado la Cape Absa y ha estado compitiendo en la copa de Chipre, donde se ha medido a alguno de sus rivales en la copa del mundo. Todo hace pensar que este año si disputará a tope las carreras desde el principio.
Acompañándole, a pesar de la gran baja de Burry Stander, contará con el suizo Christoph Sauser que en muchas carreras estará casi a la altura de su compañero y a poco bien que le rueden las cosas se mete en podio en más de una carrera, lo que pasa es que ya va siendo mayor.
Y para completar el equipo que luchará por las carreras, cuentan con el estadounidense Todd Wells, el mejor americano de los últimos años en los campeonatos UCI. Entre que los americanos no brillan en esta competición y su edad, parece que sus mejores años habrán pasado ya. No le espero entre los 10 primeros. Junto a ellos estará el japonés Kohei Yamamoto, para el que hacer un top 10 es un gran resultado pero que en pretemporada se ha dejado ver en algunas carreras. Ayudará a sumar algún punto y a vender bicicletas en Japón.
Frente a los americanos y los suizos del BMC, están los suizos del Scott Swisspower, comandados por Nino Schurter, actual campeón de la copa. Para muchos es el gran favorito después de las exhibiciones que dio el año pasado durante casi toda la temporada, pero en las carreras más importantes Kulhavy le demostró que es más fuerte. Veremos este año. Desde luego, del segundo puesto en la general no debería bajar a no ser que se le acumularan las desgracias.

Vaya salto se marca el suizo, es que va sobrado.
Junto a él un grupo de suizos, y esos ya se sabe, del 10º puesto no bajan, así que ahí estarán escoltando a su líder, sumando puntos para la general final y dejándose ver en algún podio. El más destacado podríamos decir que es Florian Vogel. Si consigue regular mejor sus fuerzas y no desfondarse en las primeras vueltas, hará podio en más de una carrera.
Por detrás de Specialized, Scott y BMC podríamos situar, junto a Merida, al Cannondale Racing. Tiene un equipo más reducido y sin un claro favorito a las victorias, aunque si Fontana sigue progresando no se le puede descartar como vencedor en ninguna carrera, pero hasta ahora le ha faltado rematar las magníficas carreras que hizo el año pasado, en muchas de las cuales fue el único que aguantó el ritmo de Schurter y Kulhavy. Su pretemporada no se puede definir como muy activa, no se le ha visto mucho, lo mismo es que su nueva parienta no le deja salir con la bici.
Junto a él estará Manuel Fumic, otro veterano que acostumbra a estar entre el 5º y el 10º puesto sin grandes problemas. Y pensando en el futuro se han traído de las antípodas a Anton Cooper, del que se espera muchísimo ya esta temporada, incluso hay comentarios acerca del verdadero líder del equipo, aunque en ese aspecto, el bronce de Fontana debería pesar por lo menos este año.
Aparte de estos equipos de nivel mundial, hay otros equipos con menos recursos en los que se encuentran algunos de los corredores que darán que hablar. Tal es el caso del español Wild Wolf Trek. Como ya he comentado, este año llevarán el peso de Trek en el cross country. Para ello cuentan con dos corredores españoles que ya dieron mucho que hablar el año pasado, Carlos Coloma y sobre todo Sergio Mantecón. Ellos solitos prácticamente consiguieron la quinta plaza por equipos en la copa del 2012, con la ayuda del argentino Catriel Soto.
Este año siguen con la misma plantilla, un año más viejos unos y un año más expertos otros. Personalmente, pienso que Mantecón este año va a estar en varias carreras por delante de Hermida y si este año no confirma las expectativas me borro de seguirle más.
Mencionamos ahora al BH Suntour, por ello de correr con bicis españolas. En este equipo corre otro español, Pablo Rodríguez, una promesa que a ver si hay suerte y este año se deja ver por los puestos de cabeza en alguna carrera, aunque el fuerte de este equipo es la parte femenina, que son las que pueden hacer ver bicis españolas por las partes altas de los podios.
En el Bianchi corren Martin Gehbauer, que hizo una gran carrera en la olimpiada y que se ha dejado ver ya en alguna carrera aparte de esta, y Héctor Leonardo Páez, un colombiano que aunque lleva un tiempo sin hacer grandes cosas es un tipo conocido y que en el pasado estaba ahí.
Otro corredor destacado es Fabian Giger, del Giant, otro suizo más. También tuvo carreras muy buenas el año pasado y a sus 26 años todavía está en crecimiento y debería ser de los que diera guerra a los veteranos.
En definitiva, después de este tocho, me voy a mojar:
Campeón: Kulhavy.
Subcampeón: Nino Schurter.
Tercero: Absalon.
Cuarto: Fontana.
Y mi pronóstico para los españoles:
Hermida: Hará tercero en alguna carrera, aunque su posición habitual creo que será entre el 5º y el 9º.Sergio Mantecón: No creo que pase del 5º puesto, siendo su puesto habitual entre el 10º y el 15º.
Carlos Coloma: si se recupera bien de su lesión, más o menos igual que su compañero.
Campeón por equipos: BMC.
Nada más, recordar que como el año pasado, las carreras las podremos seguir por el canal de TV de Red Bull. Que disfrutéis todos de la temporada y ya iré comentando las carreras que pueda ver.

domingo, 17 de marzo de 2013

La Rocosa de Moralzarzal. Una y no más.

Por primera vez me había apuntado a una de estas marchas multitudinarias que tan de moda están los últimos años. Esta no se trataba de una maratón tal cual, era de 48 kilómetros, lo que la hacía asumible para un globero como yo y no suponía todo el día con la bici, podía comer en casa. La marcha la verdad es que me pareció atractiva, englobada dentro del circuito 4 estaciones organizado por Last Lap, con amplia experiencia y que de un par de años a esta parte la gente no hablaba mal de sus marchas. Si que me hacía dudar los 2000 inscritos, mucha tela como no nos metan por una autopista. El caso es que a las 7:45 suena el despertador y allá que voy, a ver que me encuentro. Antes de las 9 estoy ya en el polideportivo de Moralzarzal y a las 9:15 he recogido el dorsal, me he bebido dos vasos de calo y comido unos cuantos pistachos, todo ello ofrecido por la organización. Desde luego, esto empieza bien, no hay colas para el dorsal y ya hay avituallamiento antes de empezar. A las 10 en punto se da la salida. Yo me coloco a cola para poder ir a mi ritmo sin que la gente me vaya atosigando por detrás, seré yo el que vaya adelantando gente cuando lo considere oportuno. Aunque todavía no ha empezado a llover, el color del cielo ya nos va poniendo en situación y me doy cuenta que esta vez Aemet no va a fallar, ha ido retrasando las lluvias toda la semana y cambiando la nieve por agua, pero el domingo era lluvia segura por más páginas de predicción que visitara. El inicio es una pista ancha con mucho barro y ya nos vamos haciendo a la idea de que nos vamos a mojar un poquito, hay mucho barro, aunque por lo menos es del que te hace resbalar y mancha la bici pero no lastra demasiado, y de momento se pueden ir salvando los charcos. Este primer tramo se hace muy lento, somos muchos y a la menor dificultad hay frenazos, pero no se lleva mal del todo y a partir de los 3 kilómetros ya podemos rodar más o menos a nuestro ritmo. Eso hasta que llegamos a la primera subida, sin ninguna dificultad y no demasiado exigente, pero ya hay gente que se para y se baja de la bici, así que yo viendo el ritmo de subida decido hacerla andando, voy a la misma velocidad y me evito algún enganchón. Una vez superada esta subida ya se va despejando más el tema, aunque si que se forma algún pequeño tapón que obliga aponer pie a tierra. A estas alturas ya llovía a gusto y habíamos pasado algún charco de esos que parece que la bici se va a quedar buceando. Lo bueno es que como vamos muchos ya ves que se pasa bien y te lanzas sin miedo aunque no veas por donde nadas. Y todo iba bien hasta que llegamos a las faldas de la Pedriza. Una vez dejada atrás la entrada al parque y con un pequeño paseo de empuja bike de 10-15 minutos llegamos a un sitio donde no se podía pasar con la bici ni yendo solo. Consecuencia: más de media hora parados. En algunos momentos me empiezo a mosquear, aunque tampoco demasiado. Para mi es un fallo de la organización meter a 2000 personas por aquí, no se puede hacer una marcha de estas y querer tener un recorrido divertido. Con tanta gente no puedes salir de las pistas y creo que si alguien de medio ambiente pasa por allí mañana y ve los destrozos que hemos hecho por intentar adelantar algo saliéndonos de la ruta marcada no me extrañaría que prohibieran estas marchas. Yo personalmente lo haría a no ser que fueran por pistas anchas todo el tiempo. Ya habíamos pasado lo peor y el cuenta marcaba ya 17 kilómetros, quedaba muy poco para el primer avituallamiento. Buena noticia, aunque parecía que eramos muchos, no me cuesta conseguir barritas, geles y fruta, muy bien este punto. Me zampo las dos barritas y sigo ruta que ya veo que se me va a hacer muy tarde. Al llegar a Becerril veo que hay otro tramo de empuja bike. Aunque me encuentro bien y no tengo frio, no estoy dispuesto a pasar otro rato con la bici parado. Son más de las 12, he pasado un rato con la bici, me he manchado y aunque no he hecho muchos kilómetros no me apetece seguir con esto, así que cojo la carretera y enfilo a Moralzarzal, ni ruta larga ni leches, a llegar cuanto antes al coche, ducharme y por lo menos a llegar a comer a casa. Entro en meta y ni paro, me voy directo al coche, guardo la bici y a la ducha. Aquí viene lo mejor de la carrera esta, las duchas eran bastante abundantes, al menos cuando yo he llegado había sitio para todos, y el avituallamiento final más que suficiente, bebidas, galletas, fruta y perritos calientes. Me zampo dos perritos, cojo la mochila de los regalos y a casa duchadito. Lo peor va a ser sacar toda la ropa embarrada en casa. Como experiencia no ha estado mal, me picaba el gusanillo de estas marchas y ya he hecho una. Es muy probable que alguna vez me piquen los amigos y vaya a alguna más, pero mi intención es no volver a pagar por una cosa de estas. No se puede hacer un recorrido medianamente atractivo para 2000 personas. Supongo que la lluvia lo habrá hecho todo peor, pero el trozo de recorrido que yo he visto me parece bastante aburrido y las partes divertidas no las disfrutas por la cantidad de gente, aparte de los tapones. Que no se entienda como una crítica a la organización, en todo lo que está en su mano han estado muy bien, quizá el tramo del tapón deberían haberlo cambiado, por ahí no pueden pasar ni 30 personas juntas sin bajarse, como para meter 2000, pero los avituallamientos, las instalaciones, la recogida de dorsales, etc, han estado muy bien, al menos lo que yo he visto. No pongo ni track puesto que no he hecho ni la mitad de la ruta, por camino creo que he hecho 23 - 24 kilómetros y he cogido la carretera para ir a Moralzarzal y abandonar. Después de probar esto de las marchas, creo que no volveré a escribir una entrada con las marchas que se celebren, para mi esto no es mountain bike. Lo bueno de la ruta, la zapas de invierno que me he pillado son buenas de verdad, hasta el final no se me han mojado los pies y eso que he estado en charcos con el agua por la espinilla.

lunes, 4 de marzo de 2013

Un paseo por el Soto de Viñuelas.


El pasado domingo me volví a juntar con uno de los grupos con los que salgo en bici de vez en cuando, aunque el invierno pasado fui bastante asiduo a sus rutas quincenales, hacía ya casi un año que por diferentes motivos no nos veíamos.

Aunque la asistencia no fue ni mucho menos elevada, si que fue suficiente para que nos diéramos una vuelta con la bici en un domingo en el que había estado de alarma por bajas temperaturas, así que la cosa prometía y además me permitiría probar mis recién compradas botas de gore tex en condiciones adecuadas.

La ruta elegida fue la que solemos hacer cada año como comienzo de temporada, bueno, la suelen hacer el resto, porque a mi no me gusta y normalmente me la salto. Además de no gustarme mucho el recorrido, me fastidia tener que coger el coche para ir a un sitio que no aporta nada respecto la Casa de Campo y no digamos El Pardo, pero esta vez y por ver a los compañeros me apunté.

Empezó todo como el culo, un poco antes de llegar a Sanse el coche empieza a calentarse. Me paro en una gasolinera y no tiene ni pizca de agua. Otra más para aumentar mi estima por esta ruta.

Relleno el depósito y llego al polideportivo de San Sebastián de los Reyes. Allí está ya Luc montando su bici, calzándose y demás zarandajas propias de la pereza que da montar en bici con este frio y a esas horas, y es que hacen falta ganas para levantarse un domingo a las 8 de la mañana con temperaturas bajo cero para darse una vuelta en la bici.

Al rato llega Santi y nos confirma que estamos todos, así que nos preparamos, nos vestimos y empezamos a andar. Para empezar una buena cuesta y nada más pasarla una bajada rapidilla para llegar a las afueras de la urbanización del Race (creo que se llama así), una ración de calle asfaltada y casoplones de los que nunca tendremos y vuelta a los senderos.

La ruta es bastante suave y discurre junto a la tapia que delimita el Soto de Viñuelas, que debe ser la finca privada de algún noble y que incluye castillo y todo.

Hasta llegar a los alrededores de Tres Cantos es la zona más entretenida, porque una vez que llegamos a las inmediaciones del polígono el camino se vuelve un poco más pestoso, con pistas más anchas, paisajes menos verdes y un poco sensación de estar rodando por descampados en lugar de por el monte.

En esta zona ya empezamos a cruzarnos con más gente, ya es media mañana, ha salido el sol y el tiempo no es como lo habían pintado, al final se va a quedar una buena mañana y todo. Nos cruzamos con bastantes ciclistas a los que se nota que están empezando en esto y con bastantes corredores, algunos casi van más rápido que nosotros, para que os hagáis idea del ritmo.

A estas alturas Santi ya dice ir tocado y bajamos un poco el ritmo.

Sin más que comentar llegamos al carril bici y hacemos el tramo correspondiente hasta llegar al cementerio de La Paz, donde empieza el camino de vuelta.

Esta parte es bastante entretenida, es ligera bajada y vamos a buen ritmo, eligiendo según el tramo entre la pista ancha y el sendero estrecho que va a su lado.

Y cuando creíamos que estaba todo hecho y que no nos íbamos a cansar más, nos llega una subida bastante interesante. Me pongo a tirar, aunque eso solo lo note yo al sentir el cansancio, no porque se aprecie un ritmo decente, y cuando llego arriba no veo a mis acompañantes. Me extraña tanta distancia, pero lo mismo van tocados de verdad. Cuando llegan a mi altura me devuelven al suelo, en una bajada se han chocado y han caído, aunque no se han hecho nada han perdido algo de tiempo y por eso he llegado con tanta diferencia arriba.

Y esto ya si que es el final, un pequeño tramo de llaneo hasta salir de la tapia y vuelta a los coches.

Otra vez que no he disfrutado esta ruta, el recorrido no tiene grandes atractivos para mi, pero es que además por una cosa o por otra siempre me pasa algo que me fastidia la ruta. La primera vez fue en una nocturna y era no llevar la iluminación adecuada, otra vez los continuos retrasos y ver que no llegaba a comer a casa y esta vez pensando en el coche, en si podría llegar a casa y el palo de la reparación.

Tengo que probar algún día a hacerla desde casa para meter kilómetros, aunque tampoco me hace gracia ir por el carril bici con la de montaña, por lo menos si será una ruta durilla con 30 kilómetros de carril y otros 30 de campo.
Yo personalmente no recomiendo esta ruta si vives en Madrid, pero si te pilla cerca de casa es una buena opción para rodar por el campo y para iniciarse en esto, hay zonas de senderos que si se hacen entretenidas, aunque para mi pesen más los tramos en la urbanización y la parte de llegada a Tres Cantos.

domingo, 13 de enero de 2013

XXX Cross de invierno AD Ciudad de los Poetas.


Aunque no es el objeto de este blog hablar de otras cosas que no sean bicicletas y afines, voy a hacer una excepción. Ayer domingo 16 de diciembre se celebró la trigésima edición del cross de invierno Ciudad de los Poetas. Ya he participado en alguna otra carrera, pero esta es en mi barrio y se hace desde hace 30 años gracias a la ilusión y el esfuerzo de los componentes de la Agrupación Deportiva Ciudad de los Poetas, y por eso os pongo aquí la crónica de lo que fue una entretenida mañana.

Si buscáis por internet, casi todas las referencias a esta prueba van en la misma línea, cross más bien durillo a pesar de la corta distancia y gran ambiente para pasar una buena mañana, destacando el trato y la amabilidad de todos los miembros del club organizador.

Aprovechando la ocasión, quedamos unos cuantos padres del cole para correr nosotros y luego que corrieran los niños, pues además de las carreras de todas las categorías oficiales, al final hay una carrera de chupetines, la guinda a toda la fiesta y que los niños disfrutan como ninguno.

La mañana se presentó nublada aunque aparentemente sin excesivo frío, aunque a lo largo de las carreras más de uno se fue destemplando hasta el punto que alguna de las acompañantes terminaron muertas de frío, no así los atletas, a los que las cuestecillas del recorrido calentaron a base de bien.

Con un poco de retraso empezó la carrera de veteranos, que es la que me toca ya desde hace unos años, menos mal, por lo menos quedaré delante de alguna jubilada. El objetivo es hacer un tiempo menor de 35 minutos y quedar por delante de algún padre del cole, vamos, no ser el último de los conocidos.

Ya en la salida numerosas caras conocidas del barrio, y es que esta carrera empieza a tomar la función que en su día tenían las fiestas del barrio, todos los amigos de pequeños y jóvenes que pasábamos horas y horas juntos ahora ya solo nos vemos en ocasiones muy concretas, y esta parece que es una de ellas para cada vez más gente.

Empieza la carrera y teniendo presente la experiencia del año pasado, mejor no forzar ni siquiera en la bajada inicial, que al final todo se paga. Antonio, Diego y yo vamos juntos, esta primera vuelta es un poco complicadilla porque somos bastante gente y el camino tiene surcos y árboles por el medio, así que mejor ir con cuidado, ya adelantaremos a los que podamos más adelante, que 6 quilómetros dan para mucho.

Pasados los primeros metros de bajada empiezan los requiebros para que el recorrido no sea primero subir y luego bajar y de paso hacer algunos metros más. El año pasado estas curvas me mataron, cuando crees que ya llevas media vuelta o que sólo te queda enfilar hacia la zona de meta, otra curva y para atrás, encima con cuesta, así que habrá que dosificarse.

Una vez pasada esta zona toca ya la subida de verdad. Aunque a simple vista tampoco parece tan empinada, el caso es que por muy cortos que des los pasos te vas cansando cada vez más, definitivamente me va mejor ir en bici que correr. Menos mal que poco antes de meta están la familia y los amigos que te dan ánimos para llegar dignamente al final, y así 3 vueltas.

Al final ,en la última vuelta, consigo alcanzar a un conocido y dejar atrás a dos de los padres del cole, así que objetivo cumplido, y con un tiempo de 32 minutos aproximadamente.

Coca cola, revista y a cambiarse para esperar a que corran los niños, que ya están como locos y no hacen ni caso a las carreras.

En definitiva, os recomiendo que acudáis a esta carrera y cualquier otra que se le parezca, porque te lo pasas bien, los niños disfrutan, haces ejercicio, se lo merecen los que con tanta ilusión lo organizan y porque es gratis.
Por cierto, este año han batido record de participación y para el año que viene es posible que se limiten las inscripciones o se ponga fecha límite para no estar dando dorsales hasta 5 minutos antes de la salida. En todo caso, veréis como todo son facilidades y pasáis un rato agradable.

A Colmenar otra vez, esta vez con la gorda.


Vista panorámica de Madrid. Tomada desde la pista del Canal de Isabel II entre Tres Cantos y El Pardo.

 

Pues dos semanas después de mi paseo con la flaca, vuelvo al mismo lugar pero por otro camino.

El plan era ir a El Escorial, pero a última hora decidimos que con el frío que hace no es plan ir a hacerse una ruta que tiene tramos no ciclables para globeros como nosotros y que mejor ir a Colmenar. En principio no me atrae mucho la idea, pero me prometen llegar hasta allí sin pisar asfalto y eso, sea bonito o no el camino, tenía ganas de conocerlo desde hace muchos años.

La excursión incluye bocadillos, tengo el día libre, desde el verano no había librado y también echaba en falta una ruta de las de varias horas y sin prisas por volver.

A las 10:20 nos ponemos en marcha, lo bueno de esta ruta es que salimos montados desde casa, ni coche ni tren ni nada, 2 quilómetros y a la tapia de El Pardo y desde allí todo pista hasta se supone que Colmenar.

Hace varios años que no hacía ese camino, el trozo entretenido está a partir de la clínica SEAR y la última vez que pasé por allí había demasiada vegetación como para pasar con la bici y el talud hasta la vía del tren imponía respeto. Ahora la vegetación está bastante más cuidada, no es que haya menos, es que han debido limpiar un poco el monte, y las vías han desaparecido, y no es lo mismo ver una cuesta que si se te va la rueda terminas en la vía que ver la misma cuesta por la que puedes bajar haciendo la croqueta con el riesgo de unos raspones como máximo.

El camino empieza subiendo junto al campo de golf por la parte interior de la valla del monte de El Pardo, para cruzarla en cuanto pasamos el campo y coger la pista que va paralela a la valla hasta la clínica, antes del Goloso. Este tramo la verdad es que no me gusta mucho, es como un descampado que vas atravesando por una pista con muchos surcos en algunos tramos.

Una vez en la clínica se coge el sendero que va paralelo a la vía junto a la valla, nuestra compañera casi toda la mañana, es la parte más entretenida del trayecto, es un sendero ratonero, con alguna cuesta en la que echo pie a tierra y con muchas curvas y repechos. Por este sendero llegamos a la estación de cercanías del Goloso. Algo gordo debe haber en el cuartel porque está todo lleno de coches y gente con vestidos bastante elegantes. Una vez pasado el aparcamiento y sus alrededores, cogemos la pista que va junto a las vías del AVE. Es toda recta si la miras desde arriba, pero desde la pista lo que ves es un auténtico y pestoso rompepiernas, todo cuestas bastante empinadas, subes y vuelves a bajar para volver a subir inmediatamente otra vez, la verdad es que es muy cansado.

Así llegamos hasta Tres Cantos. Un poco antes de llegar el camino está cortado por el Aula de Naturaleza, lo que nos obliga a ir para atrás y buscar un paso hasta el carril bici para poder continuar, es el único tramo de asfalto de todo el camino. Hacemos ese quilómetro hasta el hotel de Tres Cantos y ahí volvemos a dejar el carril para coger una pista que se va alejando poco a poco de la carretera y que está marcada como Camino de Santiago, confiemos en que llegue a Colmenar, porque a estas alturas ya va pesando la sed.

Enseguida vemos una fuente, pero cuando nos acercamos no tiene agua, o alguien ha cerrado el grifo si lo tiene o las últimas lluvias todavía no han llenado el acuífero que tanto habrá sufrido durante el verano. El caso es que aunque no haya agua, decidimos comernos el primer bocata al solecito, hace frio, pero al sol te puedes permitir hasta quitarte la chaqueta y estar más o menos a gusto.

Colmenar se ve ahí al lado y parece que este camino si que nos va a llevar hasta allí.

Ya pasado el cementerio toca comerse el otro bocata al lado de una ermita que hay junto a la carretera, la verdad es que la ruta se nos ha hecho corta y decidimos volver para ver si encontramos el paso en la zona que estaba cortada.

Esta vez si cogemos el carril bici y llegamos a Tres Cantos en un momento, aquí es donde parece que llega el camino que estaba cortado pero en este lado está abierto. Pero la alegría dura poco, después de una bajada nos encontramos otra valla que nos impide el paso, así que media vuelta y a seguir por el carril hasta el goloso para volver a coger el sendero, a ver si en sentido contrario podemos pasar sin bajarnos de la bici. En la primera cuesta grande si que la bajo, pero las dos siguientes se nota que ya no estoy para arriesgar y las bajo andando, es lo que tiene la edad, no se ven excesivamente complicadas, pero uno ya es viejuno para estas cosas.

Sin más incidencias llegamos al cruce de la carretera de El Pardo a Fuencarral. Aquí decidimos meternos en nuestro coto particular que es el monte de El Pardo y volver a cas por el camino habitual de las salidas domingueras de toda la vida, mucho más entretenido que la pista que va por fuera de la valla.
En definitiva, un buen día de bici y aunque parecía que no había hecho grandes esfuerzos, los 60 quilómetros pesan y por la tarde casi no puedo ni moverme, como hacía tiempo que no me pasaba. Ruta aceptable, más que nada por saber como llegar hasta Colmenar por el campo y si algún día estamos en forma se puede intentar ir desde casa hasta la sierra sin coger el tren.

sábado, 12 de enero de 2013

A Colmenar con la flaca

Después de unas cuantas semanas sin actualizar el blog, cuelgo la rutilla que me hice hace ya diez días para probar mi última adquisición. Después de la desastrosa última salida con mi Macario de carretera, en la que me tuve que volver 18 quilómetros con la rueda pinchada, decidí modernizar mi flota de bicicletas con una nueva flaca. Bueno, nueva entre comillas, porque es otra adquisición de segunda pata por lo menos, pero al menos ya lleva tecnologías más modernas como los cambios en las manetas de freno y 9 piñones. Esto me permite que si un día me da por utilizar la bici de carretera más de 3 veces al año como hago ahora pues puedo ir poniéndole cosas nuevas como hago con la de montaña. La flaca en cuestión es una Giant Pelotón Super Lite, largo nombre para la bici en cuestión, que debe ser la gama de entrada de Giant de hace unos años, aunque va montada entera en Shimano Tiagra, lo que ya se agradece, al menos todas las piezas son de un nivel similar y tratándose de Shimano seguro que un nivel más que eficaz, aunque sea de la gama media-baja de carretera. La verdad es que las fotos que había colgado el anterior dueño en internet para su venta no le hacen justicia, cuando la saqué de la caja me sorprendió lo bonita que era, el buen estado general y sobre todo las ruedas. Probablemente sean unas ruedas peor que normalitas, pero el perfil alto en tonos azules le dan un toque de nivel a la bicha. El cuadro es de aluminio en colores amarillo, azul y rojo, bastante alejado de las tendencias actuales pero bastante llamativo, con unos buenos acabados y la calidad general que se puede esperar del primer fabricante de bicicletas. Vamos ya a la ruta, aunque la verdad es que no tiene gran cosa, como el 90% de las veces que decido salir con la bici de carretera mi destino es el carril bici que une Madrid con Colmenar. Suelo empezar por el anillo verde a la altura del campo de golf por donde se accede al monte de El Pardo y desde allí en poco tiempo estoy en el cruce con la carretera de Colmenar, aunque con unas buenas subidas ya en las piernas. El primer tramo del carril está en bastante mal estado, hay que cruzar con la intersección de la M-40 y lo que debía ser una medida provisional durante las obras parece que ha quedado como definitivo, el suelo es de hormigón bastante irregular, muy estrecho y sin marcas separando los carriles, la separación con los coches es en algún tramo un simple bloque de cemento y va muy pegado también a la valla que impide el paso a las vías del tren. Menos mal que es poco trozo y a partir de ahí la cosa cambia y el firme mejora bastante, está más o menos liso y bastante limpio, que siempre es de agradecer sobre todo circulando con las ruedas finas que se pinchan con nada. Hay algunos pasos subterráneos con poca visibilidad y estrechos que obligan a advertir de nuestra presencia a los que vengan en sentido contrario para evitar sorpresas, pero son apenas dos sitios. Nada más coger el carril me adelanta un hombre que aunque no lo sabía me iba a acompañar la mitad de mi ruta, aunque al principio me sacó algo de ventaja enseguida cogí el mismo ritmo que él y le mantuve a la vista. Me sorprendió que cuando cogía a otros ciclistas les pasaba a toda velocidad, aminorando la marcha poco después, debió ser lo que hizo conmigo. El caso es que en un tramo en el que sin darme cuenta aceleré un poco más le di alcance, la verdad es que el tío iba fuerte y no pude adelantarle, me mantuve a una distancia prudencial para que no pareciera que iba chupando rueda durante unos quilómetros y en un pequeño repecho le pasé. Viendo el ritmo pensaba que se dejaría coger unos metros de ventaja y seguiría a su rollo, pero el tío se puso a mi rueda, ni me adelantaba ni se alejaba. No se si esto es normal en carretera, pero a mi me puso un poco nervioso. Hasta Tres Cantos la ruta es bastante llana, aunque pica un poco hacia arriba , de lo que te das cuenta a la vuelta, se va muy bien y se cogen fácilmente velocidades constantes de 25 – 30 km/h. El caso es que en ese tramo rodamos más o menos a la misma velocidad y a ritmo constante (excepto cuando alcanzaba a alguna grupeta). Un poco antes de llegar al desvío de Tras Cantos a la altura del hotel decidí pasarle, como he comentado pensaba que se quedaría un poco atrás, pero el tío decidió hacerme la salida entretenida pegándose a mi rueda. El caso es que nos picamos los dos y nos hicimos unos quilómetros en plan profesional, en el llano se me pegaba a rueda y en los repechos yo apretaba para que no pudiera pasarme. El paso de los quilómetros iba haciendo mella en mí y ya en el tramo entre Tres Cantos y la primera salida de Colmenar iba bastante tocado, lo que pasa es que a ratos dejaba de oír las ruedas de mi acompañante, lo que me hacía pensar que él estaba peor todavía. Este tramo que acabo de comentar es bastante más duro que el anterior, deben ser apenas 10 quilómetros o menos, pero pesan bastante más que los 20 anteriores, hay bastantes repechos y la carretera ya va constantemente hacia arriba, sin ningún disimulo, y eso se va notando en las piernas. El caso es que poco después de la salida hacia Colmenar yo decidí que hasta allí había llegado, me paro y a comerme mis barritas, que después de un calentón saben mejor, y que mi acompañante siga la ruta hasta donde llegue. Media vuelta y para casa, en este momento llevo 25km/h de media, no está nada mal para lo que acostumbro y en la vuelta lógicamente la media mejora porque es bajada y hay trozos que sin dar apenas pedales se puede rodar cercano a los 40 km/h, incluso me da para hacer casi todo el camino de vuelta en plato grande, que para mi en una de carretera son palabras mayores. Sin más incidencias llego al trastero, guardo la bici y a desayunar, que es lo que mejor sabe de la bici. Lo que pensaba una salida tranquilita para probar mi nueva burra se ha convertido en una buena mañana de bici y con un buen ejercicio. Respecto a la bici, muy contento, la talla o la geometría o lo que sea parece que me viene mejor que mi antigua Macario y solo me falta ajustar un poco los cambios y aprender a manejar las manetas, porque muchas veces aprieto las dos a la vez y no consigo cambiar.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Probando los frenos Shimano XT.


Los míos son los negros.



Después de mucho pensar y dudar, de darle vueltas a si darme el capricho o ahorrar los euros para otra cosa, de leer como se instalan, la tienda más barata, la más fiable, la longitud de los latiguillos, el tipo de pastillas y no se cuantas cosas más, finalmente me animé a comprar los frenos Shimano XT del año 2012.

La compra la realicé como casi siempre para cosas caras, por internet, pero esta vez, la tienda era española. A diferencia de la mayoría de productos, estos frenos tienen un precio bastante uniforme en muchas tiendas de países diferentes. Incluso en tiendas físicas de nuestro país el precio es similar o inferior a mis tiendas de referencia en la web. La razón no la conozco, aunque supongo que el hecho de que se vean pocas bicis con estos frenos de serie hace que no haya muchas unidades OEM, que son las que te venden las tiendas del norte de Europa a precios inalcanzables para las tiendas de aquí. Al final 160 euros del ala y rezando para que en el proceso de corte de los latiguillos no se pierda mucho líquido y no haya que purgar, porque si no a esto hay que sumarle lo que cueste el aceite, que tiene que ser el propio de Shimano, porque esta es la primera pega de estos frenos, el líquido no es el típico DOT que puedes comprar casi por litros en el hipermercado.

La primera sorpresa, cuando llegan a casa. Vienen en sus cajas originales, con instrucciones y accesorios para proceder al corte del latiguillo a la longitud deseada. Tanto comprar las unidades de oferta hace que esto, que debería ser la norma, parezca una rareza.

Ahora toca medir los latiguillos de mis viejos frenos y cortar los nuevos a la misma medida. A empaparse de vídeos por internet y mensajes en diferentes foros para no liarla, un fallo en esta fase y es posible que haya que ir a la tienda a que nos corrijan el desaguisado. “Mira, es que me han regalado estos frenos y al ponerlos…, pues no se qué he hecho que no funcionan, ¿Podría arreglármelos e instalármelos?”. “Si mira chaval, son 50 euros o así, depende del material que tengamos que poner” mientras piensa “y la próxima vez lo mismo te compensa pagarte un viaje a Luxemburgo y que te los arregle el que te los vendió”.

 


El proceso es sencillo, se afloja una tuerca, se corta el latiguillo con unas tijeras fuertes o un alicate pelacables a la longitud deseada con cuidado de que no salte mucho líquido, se coloca la oliva y el pin terminal del latiguillo y se vuelve a meter este en la maneta. Ya solo queda apretar la tuerca para que la oliva se deforme y consiga la estanqueidad necesaria para que funcione el circuito hidráulico.

Ya falta lo más sencillo, colocar pinza y maneta y a probar. Bueno, a probar como se termina el recorrido de la maneta y esto no frena ni siquiera sin ciclista. Ya la hemos liado, esas gotitas resulta que eran las suficientes para que esto no funcione. Menos mal que estos frenos tienen más ruedecitas y tuercas que un coche alemán y tocando la que más se ve se aleja la maneta y esto ya frena. Ya podemos salir.

La primera bajada por la calle para probar, con cuidado que al principio estos aparatos no frenan hasta la segunda o tercera salida, pero estos en el primera semáforo se clavan, menuda maravilla, tocas la leva con un dedo, porque con los grip shift no llegas a más, y la bici se para en seco, una sensación de ligereza del mecanismo, una suavidad en todos los accionamientos, esto es una maravilla, y todavía tienen que mejorar según cuentan.

Los he pedido con pastillas de resina y disipadores, son mucho más llamativos y según dicen, las pastillas de resina frenan mejor a costa de un desgaste más rápido, eso ya lo veremos. En cuanto a los disipadores, no creo que sirvan para nada, pero son chulos. La pega es que las pastillitas cuestan entre 25 y 30 euros, así que cuando se gasten estas habrá que tirar de las normales.

Probando los frenos y más contento que chupito, llego a la cuesta que da acceso al monte de El Pardo, no es plan frenar en esta subida que te pone a tono, así que las pruebas las dejo para la bajada de los peraltes y las posteriores, se supone que hoy con ya 40 kilómetros las pastillas tienen que estar a tope de rendimiento, así que las conclusiones ya pueden considerarse definitivas.

Sorprende la suavidad de funcionamiento y la sensación de ligereza que transmiten las manetas, es como si no pesaran, sin que esto provoque sensación de fragilidad o escasa resistencia, la ausencia de holguras y el aspecto robusto de todo el conjunto transmiten una confianza que se ve acrecentada por los comentarios y el prestigio de Shimano, estos frenos, según dicen, no necesitan apenas mantenimiento y es muy complicado que hagan los típicos chillidos de otros frenos.

El tacto es suavísimo, no hay que hacer apenas fuerza para conseguir detener la bici. Esto se hace una cualidad indispensable porque las manetas son algo cortas y cuando llevas los cambios de puño giratorio como es mi caso, se hace complicado mantener dos dedos en la maneta en las bajadas. De momento con un dedo se frena bien, pero si con el tiempo el rendimiento desciende, puede llegar a ser un problema.

La regulación de la frenada es también muy buena, según vas accionando la leva, la fuerza de frenado aumenta progresivamente hasta bloquear las ruedas en cualquier circunstancia.

Por lo que he podido leer, la frenada mejora muchísimo si con los frenos adquirimos los discos con tecnología Ice Tech. Son los discos que se supone van en la misma serie que estos frenos y que según Shimano consiguen una gran refrigeración. No se si será cierto, pero el caso es que son un desembolso importante y no tienen aspecto de ser excesivamente ligeros, con lo cual no creo que los compre. De momento sigo con mis discos que venían con los Hayes 9, ahora ya es lo único que queda de la bicicleta original, la recomendable rockrider 8.1.
Resumiendo. Estoy muy contento con la compra que he hecho, después de dos días de uso la diferencia de frenada con los Hayes nine es bestial, ya empiezo a pensar que a pesar de tener las pastillas casi nuevas, algo raro había, porque aunque nunca noté falta de frenada, comparados con estos los Hayes eran una patata, con 10000 kms, eso sí, tendré que esperar unos añitos para ver cómo llegan estos a esa edad.