domingo, 13 de enero de 2013

A Colmenar otra vez, esta vez con la gorda.


Vista panorámica de Madrid. Tomada desde la pista del Canal de Isabel II entre Tres Cantos y El Pardo.

 

Pues dos semanas después de mi paseo con la flaca, vuelvo al mismo lugar pero por otro camino.

El plan era ir a El Escorial, pero a última hora decidimos que con el frío que hace no es plan ir a hacerse una ruta que tiene tramos no ciclables para globeros como nosotros y que mejor ir a Colmenar. En principio no me atrae mucho la idea, pero me prometen llegar hasta allí sin pisar asfalto y eso, sea bonito o no el camino, tenía ganas de conocerlo desde hace muchos años.

La excursión incluye bocadillos, tengo el día libre, desde el verano no había librado y también echaba en falta una ruta de las de varias horas y sin prisas por volver.

A las 10:20 nos ponemos en marcha, lo bueno de esta ruta es que salimos montados desde casa, ni coche ni tren ni nada, 2 quilómetros y a la tapia de El Pardo y desde allí todo pista hasta se supone que Colmenar.

Hace varios años que no hacía ese camino, el trozo entretenido está a partir de la clínica SEAR y la última vez que pasé por allí había demasiada vegetación como para pasar con la bici y el talud hasta la vía del tren imponía respeto. Ahora la vegetación está bastante más cuidada, no es que haya menos, es que han debido limpiar un poco el monte, y las vías han desaparecido, y no es lo mismo ver una cuesta que si se te va la rueda terminas en la vía que ver la misma cuesta por la que puedes bajar haciendo la croqueta con el riesgo de unos raspones como máximo.

El camino empieza subiendo junto al campo de golf por la parte interior de la valla del monte de El Pardo, para cruzarla en cuanto pasamos el campo y coger la pista que va paralela a la valla hasta la clínica, antes del Goloso. Este tramo la verdad es que no me gusta mucho, es como un descampado que vas atravesando por una pista con muchos surcos en algunos tramos.

Una vez en la clínica se coge el sendero que va paralelo a la vía junto a la valla, nuestra compañera casi toda la mañana, es la parte más entretenida del trayecto, es un sendero ratonero, con alguna cuesta en la que echo pie a tierra y con muchas curvas y repechos. Por este sendero llegamos a la estación de cercanías del Goloso. Algo gordo debe haber en el cuartel porque está todo lleno de coches y gente con vestidos bastante elegantes. Una vez pasado el aparcamiento y sus alrededores, cogemos la pista que va junto a las vías del AVE. Es toda recta si la miras desde arriba, pero desde la pista lo que ves es un auténtico y pestoso rompepiernas, todo cuestas bastante empinadas, subes y vuelves a bajar para volver a subir inmediatamente otra vez, la verdad es que es muy cansado.

Así llegamos hasta Tres Cantos. Un poco antes de llegar el camino está cortado por el Aula de Naturaleza, lo que nos obliga a ir para atrás y buscar un paso hasta el carril bici para poder continuar, es el único tramo de asfalto de todo el camino. Hacemos ese quilómetro hasta el hotel de Tres Cantos y ahí volvemos a dejar el carril para coger una pista que se va alejando poco a poco de la carretera y que está marcada como Camino de Santiago, confiemos en que llegue a Colmenar, porque a estas alturas ya va pesando la sed.

Enseguida vemos una fuente, pero cuando nos acercamos no tiene agua, o alguien ha cerrado el grifo si lo tiene o las últimas lluvias todavía no han llenado el acuífero que tanto habrá sufrido durante el verano. El caso es que aunque no haya agua, decidimos comernos el primer bocata al solecito, hace frio, pero al sol te puedes permitir hasta quitarte la chaqueta y estar más o menos a gusto.

Colmenar se ve ahí al lado y parece que este camino si que nos va a llevar hasta allí.

Ya pasado el cementerio toca comerse el otro bocata al lado de una ermita que hay junto a la carretera, la verdad es que la ruta se nos ha hecho corta y decidimos volver para ver si encontramos el paso en la zona que estaba cortada.

Esta vez si cogemos el carril bici y llegamos a Tres Cantos en un momento, aquí es donde parece que llega el camino que estaba cortado pero en este lado está abierto. Pero la alegría dura poco, después de una bajada nos encontramos otra valla que nos impide el paso, así que media vuelta y a seguir por el carril hasta el goloso para volver a coger el sendero, a ver si en sentido contrario podemos pasar sin bajarnos de la bici. En la primera cuesta grande si que la bajo, pero las dos siguientes se nota que ya no estoy para arriesgar y las bajo andando, es lo que tiene la edad, no se ven excesivamente complicadas, pero uno ya es viejuno para estas cosas.

Sin más incidencias llegamos al cruce de la carretera de El Pardo a Fuencarral. Aquí decidimos meternos en nuestro coto particular que es el monte de El Pardo y volver a cas por el camino habitual de las salidas domingueras de toda la vida, mucho más entretenido que la pista que va por fuera de la valla.
En definitiva, un buen día de bici y aunque parecía que no había hecho grandes esfuerzos, los 60 quilómetros pesan y por la tarde casi no puedo ni moverme, como hacía tiempo que no me pasaba. Ruta aceptable, más que nada por saber como llegar hasta Colmenar por el campo y si algún día estamos en forma se puede intentar ir desde casa hasta la sierra sin coger el tren.

sábado, 12 de enero de 2013

A Colmenar con la flaca

Después de unas cuantas semanas sin actualizar el blog, cuelgo la rutilla que me hice hace ya diez días para probar mi última adquisición. Después de la desastrosa última salida con mi Macario de carretera, en la que me tuve que volver 18 quilómetros con la rueda pinchada, decidí modernizar mi flota de bicicletas con una nueva flaca. Bueno, nueva entre comillas, porque es otra adquisición de segunda pata por lo menos, pero al menos ya lleva tecnologías más modernas como los cambios en las manetas de freno y 9 piñones. Esto me permite que si un día me da por utilizar la bici de carretera más de 3 veces al año como hago ahora pues puedo ir poniéndole cosas nuevas como hago con la de montaña. La flaca en cuestión es una Giant Pelotón Super Lite, largo nombre para la bici en cuestión, que debe ser la gama de entrada de Giant de hace unos años, aunque va montada entera en Shimano Tiagra, lo que ya se agradece, al menos todas las piezas son de un nivel similar y tratándose de Shimano seguro que un nivel más que eficaz, aunque sea de la gama media-baja de carretera. La verdad es que las fotos que había colgado el anterior dueño en internet para su venta no le hacen justicia, cuando la saqué de la caja me sorprendió lo bonita que era, el buen estado general y sobre todo las ruedas. Probablemente sean unas ruedas peor que normalitas, pero el perfil alto en tonos azules le dan un toque de nivel a la bicha. El cuadro es de aluminio en colores amarillo, azul y rojo, bastante alejado de las tendencias actuales pero bastante llamativo, con unos buenos acabados y la calidad general que se puede esperar del primer fabricante de bicicletas. Vamos ya a la ruta, aunque la verdad es que no tiene gran cosa, como el 90% de las veces que decido salir con la bici de carretera mi destino es el carril bici que une Madrid con Colmenar. Suelo empezar por el anillo verde a la altura del campo de golf por donde se accede al monte de El Pardo y desde allí en poco tiempo estoy en el cruce con la carretera de Colmenar, aunque con unas buenas subidas ya en las piernas. El primer tramo del carril está en bastante mal estado, hay que cruzar con la intersección de la M-40 y lo que debía ser una medida provisional durante las obras parece que ha quedado como definitivo, el suelo es de hormigón bastante irregular, muy estrecho y sin marcas separando los carriles, la separación con los coches es en algún tramo un simple bloque de cemento y va muy pegado también a la valla que impide el paso a las vías del tren. Menos mal que es poco trozo y a partir de ahí la cosa cambia y el firme mejora bastante, está más o menos liso y bastante limpio, que siempre es de agradecer sobre todo circulando con las ruedas finas que se pinchan con nada. Hay algunos pasos subterráneos con poca visibilidad y estrechos que obligan a advertir de nuestra presencia a los que vengan en sentido contrario para evitar sorpresas, pero son apenas dos sitios. Nada más coger el carril me adelanta un hombre que aunque no lo sabía me iba a acompañar la mitad de mi ruta, aunque al principio me sacó algo de ventaja enseguida cogí el mismo ritmo que él y le mantuve a la vista. Me sorprendió que cuando cogía a otros ciclistas les pasaba a toda velocidad, aminorando la marcha poco después, debió ser lo que hizo conmigo. El caso es que en un tramo en el que sin darme cuenta aceleré un poco más le di alcance, la verdad es que el tío iba fuerte y no pude adelantarle, me mantuve a una distancia prudencial para que no pareciera que iba chupando rueda durante unos quilómetros y en un pequeño repecho le pasé. Viendo el ritmo pensaba que se dejaría coger unos metros de ventaja y seguiría a su rollo, pero el tío se puso a mi rueda, ni me adelantaba ni se alejaba. No se si esto es normal en carretera, pero a mi me puso un poco nervioso. Hasta Tres Cantos la ruta es bastante llana, aunque pica un poco hacia arriba , de lo que te das cuenta a la vuelta, se va muy bien y se cogen fácilmente velocidades constantes de 25 – 30 km/h. El caso es que en ese tramo rodamos más o menos a la misma velocidad y a ritmo constante (excepto cuando alcanzaba a alguna grupeta). Un poco antes de llegar al desvío de Tras Cantos a la altura del hotel decidí pasarle, como he comentado pensaba que se quedaría un poco atrás, pero el tío decidió hacerme la salida entretenida pegándose a mi rueda. El caso es que nos picamos los dos y nos hicimos unos quilómetros en plan profesional, en el llano se me pegaba a rueda y en los repechos yo apretaba para que no pudiera pasarme. El paso de los quilómetros iba haciendo mella en mí y ya en el tramo entre Tres Cantos y la primera salida de Colmenar iba bastante tocado, lo que pasa es que a ratos dejaba de oír las ruedas de mi acompañante, lo que me hacía pensar que él estaba peor todavía. Este tramo que acabo de comentar es bastante más duro que el anterior, deben ser apenas 10 quilómetros o menos, pero pesan bastante más que los 20 anteriores, hay bastantes repechos y la carretera ya va constantemente hacia arriba, sin ningún disimulo, y eso se va notando en las piernas. El caso es que poco después de la salida hacia Colmenar yo decidí que hasta allí había llegado, me paro y a comerme mis barritas, que después de un calentón saben mejor, y que mi acompañante siga la ruta hasta donde llegue. Media vuelta y para casa, en este momento llevo 25km/h de media, no está nada mal para lo que acostumbro y en la vuelta lógicamente la media mejora porque es bajada y hay trozos que sin dar apenas pedales se puede rodar cercano a los 40 km/h, incluso me da para hacer casi todo el camino de vuelta en plato grande, que para mi en una de carretera son palabras mayores. Sin más incidencias llego al trastero, guardo la bici y a desayunar, que es lo que mejor sabe de la bici. Lo que pensaba una salida tranquilita para probar mi nueva burra se ha convertido en una buena mañana de bici y con un buen ejercicio. Respecto a la bici, muy contento, la talla o la geometría o lo que sea parece que me viene mejor que mi antigua Macario y solo me falta ajustar un poco los cambios y aprender a manejar las manetas, porque muchas veces aprieto las dos a la vez y no consigo cambiar.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Probando los frenos Shimano XT.


Los míos son los negros.



Después de mucho pensar y dudar, de darle vueltas a si darme el capricho o ahorrar los euros para otra cosa, de leer como se instalan, la tienda más barata, la más fiable, la longitud de los latiguillos, el tipo de pastillas y no se cuantas cosas más, finalmente me animé a comprar los frenos Shimano XT del año 2012.

La compra la realicé como casi siempre para cosas caras, por internet, pero esta vez, la tienda era española. A diferencia de la mayoría de productos, estos frenos tienen un precio bastante uniforme en muchas tiendas de países diferentes. Incluso en tiendas físicas de nuestro país el precio es similar o inferior a mis tiendas de referencia en la web. La razón no la conozco, aunque supongo que el hecho de que se vean pocas bicis con estos frenos de serie hace que no haya muchas unidades OEM, que son las que te venden las tiendas del norte de Europa a precios inalcanzables para las tiendas de aquí. Al final 160 euros del ala y rezando para que en el proceso de corte de los latiguillos no se pierda mucho líquido y no haya que purgar, porque si no a esto hay que sumarle lo que cueste el aceite, que tiene que ser el propio de Shimano, porque esta es la primera pega de estos frenos, el líquido no es el típico DOT que puedes comprar casi por litros en el hipermercado.

La primera sorpresa, cuando llegan a casa. Vienen en sus cajas originales, con instrucciones y accesorios para proceder al corte del latiguillo a la longitud deseada. Tanto comprar las unidades de oferta hace que esto, que debería ser la norma, parezca una rareza.

Ahora toca medir los latiguillos de mis viejos frenos y cortar los nuevos a la misma medida. A empaparse de vídeos por internet y mensajes en diferentes foros para no liarla, un fallo en esta fase y es posible que haya que ir a la tienda a que nos corrijan el desaguisado. “Mira, es que me han regalado estos frenos y al ponerlos…, pues no se qué he hecho que no funcionan, ¿Podría arreglármelos e instalármelos?”. “Si mira chaval, son 50 euros o así, depende del material que tengamos que poner” mientras piensa “y la próxima vez lo mismo te compensa pagarte un viaje a Luxemburgo y que te los arregle el que te los vendió”.

 


El proceso es sencillo, se afloja una tuerca, se corta el latiguillo con unas tijeras fuertes o un alicate pelacables a la longitud deseada con cuidado de que no salte mucho líquido, se coloca la oliva y el pin terminal del latiguillo y se vuelve a meter este en la maneta. Ya solo queda apretar la tuerca para que la oliva se deforme y consiga la estanqueidad necesaria para que funcione el circuito hidráulico.

Ya falta lo más sencillo, colocar pinza y maneta y a probar. Bueno, a probar como se termina el recorrido de la maneta y esto no frena ni siquiera sin ciclista. Ya la hemos liado, esas gotitas resulta que eran las suficientes para que esto no funcione. Menos mal que estos frenos tienen más ruedecitas y tuercas que un coche alemán y tocando la que más se ve se aleja la maneta y esto ya frena. Ya podemos salir.

La primera bajada por la calle para probar, con cuidado que al principio estos aparatos no frenan hasta la segunda o tercera salida, pero estos en el primera semáforo se clavan, menuda maravilla, tocas la leva con un dedo, porque con los grip shift no llegas a más, y la bici se para en seco, una sensación de ligereza del mecanismo, una suavidad en todos los accionamientos, esto es una maravilla, y todavía tienen que mejorar según cuentan.

Los he pedido con pastillas de resina y disipadores, son mucho más llamativos y según dicen, las pastillas de resina frenan mejor a costa de un desgaste más rápido, eso ya lo veremos. En cuanto a los disipadores, no creo que sirvan para nada, pero son chulos. La pega es que las pastillitas cuestan entre 25 y 30 euros, así que cuando se gasten estas habrá que tirar de las normales.

Probando los frenos y más contento que chupito, llego a la cuesta que da acceso al monte de El Pardo, no es plan frenar en esta subida que te pone a tono, así que las pruebas las dejo para la bajada de los peraltes y las posteriores, se supone que hoy con ya 40 kilómetros las pastillas tienen que estar a tope de rendimiento, así que las conclusiones ya pueden considerarse definitivas.

Sorprende la suavidad de funcionamiento y la sensación de ligereza que transmiten las manetas, es como si no pesaran, sin que esto provoque sensación de fragilidad o escasa resistencia, la ausencia de holguras y el aspecto robusto de todo el conjunto transmiten una confianza que se ve acrecentada por los comentarios y el prestigio de Shimano, estos frenos, según dicen, no necesitan apenas mantenimiento y es muy complicado que hagan los típicos chillidos de otros frenos.

El tacto es suavísimo, no hay que hacer apenas fuerza para conseguir detener la bici. Esto se hace una cualidad indispensable porque las manetas son algo cortas y cuando llevas los cambios de puño giratorio como es mi caso, se hace complicado mantener dos dedos en la maneta en las bajadas. De momento con un dedo se frena bien, pero si con el tiempo el rendimiento desciende, puede llegar a ser un problema.

La regulación de la frenada es también muy buena, según vas accionando la leva, la fuerza de frenado aumenta progresivamente hasta bloquear las ruedas en cualquier circunstancia.

Por lo que he podido leer, la frenada mejora muchísimo si con los frenos adquirimos los discos con tecnología Ice Tech. Son los discos que se supone van en la misma serie que estos frenos y que según Shimano consiguen una gran refrigeración. No se si será cierto, pero el caso es que son un desembolso importante y no tienen aspecto de ser excesivamente ligeros, con lo cual no creo que los compre. De momento sigo con mis discos que venían con los Hayes 9, ahora ya es lo único que queda de la bicicleta original, la recomendable rockrider 8.1.
Resumiendo. Estoy muy contento con la compra que he hecho, después de dos días de uso la diferencia de frenada con los Hayes nine es bestial, ya empiezo a pensar que a pesar de tener las pastillas casi nuevas, algo raro había, porque aunque nunca noté falta de frenada, comparados con estos los Hayes eran una patata, con 10000 kms, eso sí, tendré que esperar unos añitos para ver cómo llegan estos a esa edad.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Otra vez en El Pardo.


Después del verano y entre las excursiones largas y las vacaciones, la verdad es que llevaba ya casi 3 meses sin pisar mi circuito de mountain bike particular. Han sido 3 meses en los que he disfrutado de unas rutas con vistas magníficas, paisajes espectaculares y retos ciclistas en forma de puertos que tan solo hace un par de años no estaban a mi alcance pero que gracias a practicar regularmente y esforzarme un poco he pasado decentemente.

Aunque carece de largas subidas y sobre todo del verde que podemos encontrar en la sierra, no me cansaré de repetir que un sitio como El Pardo es un lujo para los amantes del ciclismo de montaña y que la gente que no conoce Madrid ni se imagina que puedas salir de casa montado en la bici y en 10 minutos estar rodando por un sitio así.

Esta era la segunda salida de la temporada, la primera fue la Casa de Campo la semana pasada, buen lugar para probar el estado de forma que nos ha dejado el verano y el mes de inactividad, pero ya viendo que el nivel era aceptable, decido darme una vuelta por estos montes que supongo que gracias a ser el coto de caza del rey permanecen prácticamente inalterados, al menos en cuanto a construcciones se refiere, permitiendo que podamos disfrutar en cualquier momento de algún sendero divertido y alguna bajada con cierta dificultad técnica (las hay bastante difíciles, pero no se bajarlas).

Como siempre, la entrada la hago junto a la tapia del campo de golf, que tiempos en los que esto era un descampado y algunos moteros podían practicar motocross, ahora desde luego es algo más bonito de ver, aunque a cambio no lo podemos disfrutar a no ser que juguemos al juego de los palitos. La cuesta es bastante importante, como calentamiento no está nada mal, y hace que me plantee el por qué me he levantado de la cama para montar en bici si podía estar durmiendo un rato más, pero el ansia por probar mis nuevos frenos XT recién puestecitos ha podido más que el sueño.

Al acabar la subida me duele hasta la cabeza, paso por la primera de las bajadas y solo de pensar en la subida posterior y el repecho final me hace desistir de tirarme por ella, ya habrá días para volver a probar si soy capaz de subir hasta arriba montado o el montículo final puede conmigo, hoy de momento he decidido no despertarle y dejaremos el tema para otro finde.

La que no perdono es la bajada de los peraltes, entre otras cosas porque no se otro sitio por donde bajar, así que me tiro por la cuesta para hacerle el primer examen a mis flamantes frenos, sabiendo, eso si, que las pastillas necesitan cierto rodaje para rendir, pero la sorpresa es mayúscula, esto frena de maravilla, una de dos, o antes llevaba una patata y cualquiera hubiera sido una maravilla a su lado, que es probable, o estos frenos son mejor todavía de lo que cuentan. No quiero ni pensar si en dos o tres días van a frenar todavía más y mejor que ahora.

El terreno está bastante roto, el verano ha pasado factura y aunque no ha habido tormentas fuertes como el año pasado, hay bastante arena suelta y sobre todo alguna zona con muchos baches, sobre todo el cuestón que hay un poco antes de cruzar la carretera, está lleno de surcos y roderas que hacen que casi tenga que poner pie a tierra. Por esta vez me ha librado, pero será un tónica general a lo largo de la mañana el poner pie a tierra.

Al llegar abajo del todo, la zona de arena de rio parece todavía más grande de lo habitual, aún así consigo subir el repecho posterior, así que no debe ser mucho más grande que antes del verano.

Ahora toca la zona de respiro entre los pinos antes de afrontar la subida más dura de las que conozco por aquí, poco antes de llegar a la gasolinera me desvío hacia la derecha y afronto la subida que me llevará hasta la fuente de Valpalomeros pasando por el poste de alta tensión y su terrible repecho. En algunas zonas la arena hace muy dura la subida y gracias a que antes del verano jubilé mi plato de 36 dientes y volví al de 32 he podido subir sin tener que poner el molinillo, lo bueno es que parece que voy dejando atrás el sueño y la verdad que me siento fuerte. Parada en la fuente, barrita de cereales y a por las bajadas buenas.

En la primera disfruto como un enano y me permite exprimir mis nuevos frenos al máximo, gozando con su suavidad y la poca fuerza que hay que hacer sobre las manetas para que la rueda se pare con la fuerza que desees en cada momento.

Esta cuesta me ha dejado junto a la valla que delimita la zona cerrada para el público. Aquí puedo observar un ciervo pastando tranquilamente, ya queda poco para la berrea durante la cual las estampas de ciervos son bastante abundantes en esta zona.

Subo la cuesta que va paralela a la valla y nuevamente me encuentro bastante bien, tampoco puedo decir si es que iba más despacio de lo habitual y por eso no me fatigo mucho, pero la cuesta final con las raíces la sorteo con más o menos facilidad sin tener que parar ahogado al llegar arriba como me ocurre otras veces.

Ahora toca la bajada por el mirador. Aquí empiezan los problemas. A media bajada hay una bifurcación que a pesar de haber tomado como cientos de veces, todavía no soy capaz de saber a dónde me lleva cada una de las dos opciones. Hoy cojo la izquierda y resulta ser la que tiene el tramo complicado al final. Otras veces no he tenido problemas, pero hoy hay mucho surco y a media bajada no se qué hago pero me veo rodando cuesta abajo, así que antes de hacer la croqueta suelto la bici y que ruede ella, que no tiene que sentarse en ningún sitio y se puede manchar.

Termino la bajada y afronto la subida por el lado izquierdo de la carretera, no me acordaba que esta subida se me hacía tan larga, no es que sea especialmente dura, pero siempre voy engañado pensando que es más corta de lo que realmente es, y eso machaca más que los porcentajes en algunas ocasiones.

Desde arriba, cruzo la carretera, voy a la fuente otra vez e inicio la bajada que me dejará junto al puente de la vía del tren. Aquí hay dos opciones, bueno, tres. Volver para casa sin subir, subir paralelo a la vía por un camino bastante duro y subir hacia el Palacio de la Quinta. Descarto las dos primeras, en el medio está la virtud, ni demasiada dureza ni volverse para casa. Empiezo la subida y veo otros 3 ciclistas que suben por la carretera y me van pasando. Como un crío me pico con ellos aprovechando que ellos no me ven y no puedo hacer el ridículo, lo que me lleva a que en un momento dado en vez de mirar el camino les miro a ellos y a rodar por el suelo. Esta vez no he podido abandonar a la burra, menos mal que iba cuesta arriba y despacio y no me hago nada.

Una vez en el bar, sigo la subida ya junto a la tapia camino a casa, es un tramo duro, por la pendiente y por las raíces y surcos, pero también lo paso aceptablemente.

Después de esta subida no me puedo ir para casa por fuera de la tapia, así que busco el club de tiro y bajo más o menos bordeándolo, con cuidado porque no sería la primera vez que me confundo de camino y termino viendo caer alrededor perdigones sueltos y hoy se oyen bastantes disparos, pero llego bien hasta abajo.

Desde aquí el camino es más o menos llano hasta llegar a la M40, la última subida para superar uno de los túneles bastante menos transitado que los días laborables y volver a la tapia del campo de golf.

Jornada concluida, termino contento por lo que me han gustado los frenos y sobre todo porque me he encontrado bastante bien. Últimamente estoy muy perezoso y me cuesta un montón ir a nadar, coger la bici y no digamos correr, que todavía no he ido desde hace más de 4 meses, pero las veces que me pruebo un poco curiosamente el rendimiento no es malo, así que lo de nadar parece estar dando sus frutos.
Un buen amigo se ha comprado bici y parece que está haciendo casi todos los fines de semana rutas bastante chulas, a ver si puedo acompañarle más de un día y este blog se enriquecerá con las experiencias.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Mundial de ciclismo de montaña Cross Country 2012. Poderío suizo.



El fin de semana pasado se celebraron en Leogang y Saalfelden (Austria), los campeonatos del mundo de ciclismo de montaña.
La modalidad de cross country olímpico se celebró en Saafelden, en un circuito en las faldas de los Alpes y que era el contrapunto al circuito que vimos en la olimpiada. Un circuito natural, típico de los que discurren en las faldas de una montaña, con subidas y bajadas largas y con alguna zona técnicamente complicada en la que si en los chicos no se vieron demasiados incidentes, en la carrera de chicas se vieron varias caídas, sobre todo en una bajada del 43% con multitud de raíces. Y eso que no llovió y el circuito estaba en perfectas condiciones, si hubiera llovido habríamos visto una carrera épica.
Si bien la mayoría de corredores se había tomado la carrera como la repesca de los juegos y la forma de salvar la temporada después de haberlo apostado casi todo a la carrera de Londres, al final vimos casi una prolongación de la Copa del Mundo y se demostró que en esto del ciclismo de montaña es complicado jugarse todo a una sola carta.
El domino suizo fue total. Si hubieran ido 7 corredores suizos a las olimpiadas no se que podría haber pasado e imagino que al seleccionador le estarán pitando los oídos después de volverse de allí con la medalla de plata como única recompensa y unas semanas después colocar a 4 tíos entre los 5 primeros, mientras que alguno de los seleccionados no entraba entre los 10 primeros.
La carrera fue muy parecida a la mayoría de las de la Copa del Mundo de este año, Nino Schurter se pone a tirar de inicio para quedarse lo más solo posible y su ritmo solo parece seguirlo Marco Aurelio Fontana, que se ha pasado toda la temporada echando el bofe detrás del suizo y sin poder culminar en ninguna de las carreras. En esta petó en la cuarta vuelta y acabó 6º a casi dos minutos del suizo.
Mientras por detrás iba un grupo formado por suizos, franceses y Fumic, que se iban alternando en las posiciones pero que no daban nunca la sensación de poder alcanzar a Schurter.
De este grupo, los hermanos Flukiger se destacaron, a partir de la 5ª vuelta, el menor llegó desde atrás y se fueron los dos hacia adelante intentando cazar a su compatriota, cosa que no consiguieron, pero se quedaron solos en segunda y tercera posición recortando diferencias con el líder hasta que este en la última vuelta dio otro apretón y dejo las cosas claras.
Giger también intentó seguir el ritmo de Schurter, pero apenas duró un par de vueltas con los primeros, cediendo poco a poco y viéndose superado a mitad de carrera por los dos hermanos.
Entre los franceses, Tempier fué adelantando hasta colocarse cuarto durante unas vueltas bien pasada la mitad de la carrera, pero al final pagó el esfuerzo y se vio superado por varios corredores, ntre ellos su compatriota Absalon, que hizo una carrera bastante regular que le permitió acabar cuarto, la mejor posición en toda la carrera. Junto a él o cerca siempre estuvo Manuel Fumic, que acabó 7º.
También hizo un buen final Burry Stander. El sudafricano fue de menos a más y concluyó 8º.
Entre los españoles, Mantecón hizo 10º. Empezó muy fuerte rodando en el grupo de cabeza durante las primeras vueltas y poco a poco fue perdiendo posiciones hasta ir en 14ª posición, para a partir de ahí ir recogiendo cadáveres hasta el 10º puesto final. Coloma hizo 14º, Lejarreta 20º, Iván Álvarez 42º y Hermida no terminó. Se cayó en la primera vuelta, tuvo que reparar la bicicleta y llegó a rodar en 30ª posición para ir remontando hasta la 20ª, pero pagó el esfuerzo y prefirió retirarse casi al final.
Buena carrera, aunque mucho menos emocionante que la de Londres, donde se demostró que Suiza como país está a un nivel en ciclismo de montaña imposible de alcanzar por el resto y que incluso los que parecen casi los peores durante la temporada, com pueden ser los hermanos Flukiger, hacen segundo y tercero en el mundial.

martes, 4 de septiembre de 2012

El anillo verde ciclista de Madrid.


El sábado, para retomar la bici después de las vacaciones, me di una vuelta por casi todo el anillo verde ciclista, un carril bici de casi 80 kilómetros de longitud que rodea la capital siguiendo más o menos el itinerario de la M40. Esto es lo que vi.

Empezamos la ruta a la altura de Puerta de Hierro, enfrente del hotel Monte Real, para ir hacia el norte buscando los nuevos barrios de esa zona.

Lo primero que llama la atención y que es una constante en todo el carril cuando pasa por barrios de nueva construcción, que es casi la mitad del recorrido, es que discurre por el bulevar central de las avenidas y que para pasar las numerosas rotondas pasa a las aceras laterales, cruza la calle que salga a derecha o izquierda de la rotonda y vuelva al bulevar central, total, 3 cruces con semáforo para cada rotonda.

Otro aspecto curioso es que aunque discurra por zonas con aceras bastante anchas, la zona roja incluye el carril bici con los dos sentidos de circulación y otro carril reservado a peatones en el que no caben más de dos personas y sin separación de la zona de bicicletas. Aparte, la anchura de los 3 carriles es insuficiente para circular dos ciclistas o dos peatones en paralelo, ¿Qué ocurre?, que normalmente a no ser que vayas solo a toda pastilla, invades los carriles que no son tuyos con el consiguiente peligro.

El anillo discurre por Montecarmelo hasta la carretera de Alcobendas a Fuencarral, allí desaparece unas decenas de metros, menos mal que la zona suele estar concurrida y con seguir a los demás ciclistas encuentras de nuevo el carril unos metros más adelante y al otro lado de la carretera. Un túnel largo y sorprendentemente limpio y bien conservado nos permite pasar por debajo de las vías de salida de Chamartín y entrar en el barrio de Las Tablas. Nada más pasar este túnel, el camino que toman todos los ciclistas nos hace pensar que o bien la zona que tenemos por delante está en mal estado o que da mucha vuelta y merece más la pena ir por las calles que por la vía ciclista, porque muchos se desvían para tomar otro camino que como vimos después, es mucho más recto y me atrevería a decir que más seguro, tanto semáforo y tan poco tráfico hace que vayas prestando menos atención y saltándote semáforos para no eternizarte. Por las calles casi no hay coches y los cruces los haces directamente sin tener que pasar de la acera al bulevar constantemente.

De aquí, dando una buena vuelta y por eso la gente se desviaba, llegamos a Sanchinarro. En este barrio en algún punto debe haber un error en la señalización o una zona poco clara de lo que es el anillo ciclista y lo que es otro carril bici, en un momento dado llegamos a la puerta de las nuevas cocheras de la EMT y tenemos 3 opciones de continuar, una que claramente te lleva al barrio-descampado de Valdebebas y otras dos, una que parece que es nuestro camino a seguir pero que desaparace durante unos 30 metros y otra que tiene pinta de sacarte de Madrid e ir en dirección contraria a la que deseamos. Después de preguntar, resulta que nosotros no hemos llegado allí por el anillo ciclista, la vía de la derecha es nuestro camino y la de la izquierda por donde se supone que deberíamos haber llegado, pues es el anillo verde también. Tampoco hay ninguna señal que te mande hacia la puerta de las cocheras que es dónde continúa el camino.

Pasado este punto cruzamos la carretera del Aeropuerto y nos ponemos junto a la M40, incluso justo encima en algún punto, para dirigirnos hacia el Campo de las Naciones. Aquí hay un punto un poco lúgubre, el carril va por una zona de campo por debajo de una autopista entre las columnas que la sujetan, pero realmente está en buen estado y no es una zona peligrosa.

Por aquí llegamos al estadio de La Peineta, que sigue de obras, y eso que iba a albergar todas las competiciones de las olimpiadas de 2012, y al barrio de Las Rosas. Por aquí todo bien, si acaso algún cruce de calle de más, sobre todo porque vamos pegaditos a la M40 y no parece necesario meterse en la primera manzana de la ciudad en lugar de rodar por fuera de esta.

Cruzamos la A3 y rodamos muy cerca del nuevo barrio de Vallecas, puede que sea Santa Eugenia, pero no conozco mucho esta zona.

Ya llevamos unos cuantos kilómetros, y aunque el ritmo ha sido muy suave y no hemos pasado apenas cuestas, empezamos a ir tocadillos.

Ahora nos toca un tramo de bajada por la zona de entrevías y desembocamos en la Caja Mágica, donde se pierde otra vez el carril. Todo hace indicar que hay que entrar al parque, pero por dentro de este no se ve ninguna señal ni marca que indique el recorrido. Nosotros entramos al parque y la indicación que encontramos es el camino para ir a Madrid Rio. Como esta conexión la desconocíamos, no vemos indicaciones del anillo verde y ya tenemos hambre, nos metemos a Madrid Rio y en Legazpi nos metemos una pizza, grave error.

Decidimos no volver a buscar el anillo y seguir por Madrid Rio, el ambiente debe ser bueno y seguro que algo curioso nos encontramos. Pero no, para mi el camino se hace penoso, echaría la pizza allí sin ningún problema, me pesa la tripa, las piernas y para colmo el culo ya debe ir como la bandera del Japón, mucho tiempo de bici para llevar 1 mes sin tocarla. El trozo desde el Puente de los Franceses hasta la Dehesa de la Villa lo hacemos por el GR que va junto a la M30 y se me hace un infierno.

Finalmente, llegamos a la Dehesa de la Villa y damos por concluida la ruta.

Conclusiones que he sacado del publicitado Anillo Verde Ciclista:

No sirve para utilizar la bici como medio de transporte. Las distancias son muy largas y hay tantos cruces y semáforos que hace que los trayectos sean eternos y con más kilómetros de la cuenta.

Sirve para montar con los niños, pero lo veo hasta peligroso por la cantidad de cruces y el hecho de compartirlo con adultos que lo utilizan a una velocidad excesiva para el tipo de vía que es.

No sirve para practicar ciclismo como deporte. Por la cantidad de semáforos y porque está invadido por niños, patinadores, peatones y cuantas cosas puedas imaginar, aparte de que es muy estrecho.

Sirve para engordar la cantidad de kilómetros de carril bici de la capital, un dato muy bonito para sacarlo en las elecciones. Durante bastante tiempo solo esta vía que no sirve para nada suponía más del 50% de los kilómetros de carril bici.

Para mi, lo único positivo de este anillo es que mucha gente se anima a coger la bici porque les pilla cerca y lo creen un lugar ideal para montar. Si prueban la bici aquí y repiten y les gusta, poco a poco irán descubriendo otras cosas y terminarán siendo aficionados a la bici, y quién sabe si poco a poco alguno se atreverá a saltar a la calle y utilizar la bici como medio de transporte, y esto no es poco, lo que dudo es que compense el gasto de hacer este carril.
Otra duda es si de verdad no había otra forma de hacerlo, más barata, con menos obra y más útil.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Las carreras que nos quedan.


Empieza septiembre y lo que para los niños y mayores es el principio del curso y para muchos el momento de hacer nuevos propósitos, para el ciclismo de montaña es el final de temporada. La gente que compite ya está machacada y los globeros como yo llevan unas semanas sin hacer nada y comiendo sin parar aprovechando las vacaciones, pero hay un grupo para el que es el mejor momento, precisamente en el verano es cuando más tiempo tienen para coger la bicicleta e incluso alguno se habrá animado a hacer sus vacaciones encima de ella. A nivel profesional prácticamente solo queda el Campeonato del Mundo del fin de semana que viene, al que llegan todos ansiosos después de los juegos, ya que se puede decir que excepto Kulhavy, Fontana y puede que Coloma, todos los demás yo creo que salieron insatisfechos de Londres y esperan tomarse revancha el sábado. Pero esta entrada es para poneros algunas de las marchas que quedan por la zona centro en los próximos dos meses.
Empiezo por un clásico de la sierra, la Maratón Sierra Norte, que va por su doceava edición. Organizada por el Club Madroño es una de las marchas que mejores críticas recibe año tras año. A su entretenido recorrido se une la espectacular atención que nos dispensará la gente del club, que se vuelca año tras año en la carrera, y es que esta es la gran diferencia con otras marchas, esta gente no lo hace para ganar dinero, lo hace para que lo pasemos bien, les conozcamos y conozcamos la zona en la que viven. Famosos son también los avituallamientos en carrera. Buscad opiniones en los foros y blogs y veréis que esta marcha no defrauda, sorprende ver la cantidad de buenas críticas que tiene. Este año se saldrá y llegará desde Venturada y se podrán hacer dos recorridos diferentes, uno de 45 km y otro de 80 km. La marcha es dura y exigente porque no se circula por pistas ni se pisa el asfalto, todo son senderos, veredas y piedras. Puede haber algún punto concreto con piedras grandes que no podamos pasar pero son unos pocos metros que se pueden hacer andando sin ningún problema. El precio son 18 euros de inscripción + 15 euros de la licencia de un día si no estamos federados. La fecha es el 7 de octubre a las 8:45 de la mañana. Podéis obener más información en www.clubmadrono.es.


Ya el próximo fin de semana podréis disfrutar de la segunda edición de la Marcha MTB Cedena, en Fuenlabrada. Prometen un gran recorrido por la zona sur para dar a conocer esta zona, bastante olvidada para los bikers madrileños y en la que cada vez que los norteños nos acercamos por algún motivo quedamos gratamente sorprendidos de las grandes zonas para practicar ciclismo de montaña que hay por allí.
No hay muchas referencias de esta marcha, es la segunda edición, pero la nómina de patrocinadores hace pensar que dispondrán de bastantes medios. Desde luego, prometen muchos regalos y un avituallamiento que dicen nos sorprenderá por su calidad. Que así sea.
El recorrido es de 64 km.. La fecha, el día 9 de septiembre a las 9 de la mañana. El precio es de 15 euros + 15 de licencia de un día si no estamos federados.
Como veis, si nos gustan las marchas sale rentable estar federado aunque sea con la licencia de cicloturista.
Inscripciones e información en
www.pec-cedena.com.


La tarde anterior, es decir el 8 de septiembre, podréis calentar motores en la XV Estrozapiernas de Braojos de la Sierra. Esto si que es una carrera. Se realiza sobre un circuito de 4,6 km al que habrá que dar vueltas hasta completar la distancia final, que no he encontrado cuanto es pero que imagino que rondará los 30 km que suelen ser habituales en las pruebas de rallye. No he encontrado muchas referencias de esta carrera, pero si lleva ya 15 ediciones supongo que tendrá una organización más que probada y el recorrido prometen que es entretenido y bonito. Lo mejor de todo, es gratis, así que si queréis probar lo que son las carreras y ver el ambiente es un buen lugar para empezar. Inscripciones en esta dirección de correo electrónico: estrozapiernasbraojos@gmail.com.
Una de las grandes marchas de los últimos años es la Talajara. Este año alcanza ya la 5ª edición y ya el año pasado recibió bastante buena crítica. Después de unas primeras ediciones en las que la organización se vió claramente desbordada, parece que el año pasado consiguieron controlar la situación a pesar de las 4000 plazas que se ofertan y que se cubren con bastante rapidez.
Detrás de esta marcha se encuentra El Corte Inglés, Last Lap (organizadora de muchísimos eventos, como las pruebas de la Copa del Mundo de la Casa de Campo) y la revista Bike. Como podréis imaginar, con estos patrocinadores, si se proponen hacerlo bien, capacidad no les va a faltar.
Es el contrapunto a la Maratón Sierra Norte, con todo lo que ello conlleva, sus pros y sus contras. Con 4000 participantes no esperéis un trato personalizado ni que nadie se preocupe realmente si lo habéis pasado bien y os ha gustado el recorrido, aunque ellos saben también que de ello depende el éxito de la prueba y que cada año puedan ganar más dinerito.
El recorrido es muy pistero, sobre todo la primera parte hasta que se separan el recorrido corto y el largo. A partir de ahí, el recorrido largo, de 125 km, se complica un poco más. el otro recorrido es de 80 km y el terreno es bastante fácil, aunque no olvidéis que siguen siendo 80 km y se pueden hacer muy largos. La ruta larga es una buena paliza.
Se celebra en Talavera de la Reina, (Toledo) y tiene un precio de 24 euros + 5 euros de fianza por el chip, 26 + 5 si te apuntas desde la web. Más información en www.talajara.es.
Más alejada en el tiempo nos queda la Marcha Imperial, Memorial Alberto León. Se celebra en San Lorenzo de El Escorial el día 28 de octbre. Esta marcha también es ya una clásica y desde que lleva el nombre de Alberto León, uno de los primeros ciclistas de montaña de nuestro país y que falleció hace unos meses, incluso presenta caras conocidas en la salida, lo que siempre da un plus por rodar con ciclistas de los buenos aunque sea a unos cientos de metros. Marcha también con buenas críticas y que cuenta con el apoyo de la revista Bike, lo que le da cierta difusión y hace que la participación sea alta, además en esas fechas ya no quedan tantas marchas como hemos tenido estos meses, en los que incluso coinciden pruebas en un mismo día. De momeonto en la web no hay publicados precios ni recorridos, pero esta marcha no defrauda. Más información en www.rutaimperial.com.
Otra carrera que nos queda es la última prueba del Circuito Senda Viriato, en Segurilla a las 11 de la mañana. Es el fin de semana que viene, aunque con el incendio que hay ahora mismo en la sierra de San Vicente quizá se vea afectado el recorrido y no pueda celebrarse, si os interesa estad al tanto de las incidencias en http://senda-viriato.lacoctelera.net/.
Esta carrera es justo lo contrario que la Talajara. Se engloba en el llamado Circuito Senda Viriato que organiza cada verano la gente ciclista de la comarca de la Sierra de San Vicente, cerca de Talavera y que es un entorno increíble que hace que las carreras sean superbonitas, desde luego no os defraudará en absoluto. Tampoco os defraudará la atención de esta gente y el interés que ponen en la organización de cada carrera, hay que alabar estas actitudes, montar un open con 5 pruebas, todas interesantes, todas bien organizadas y con premios, mejor que algunos open provinciales. Todo por 10 euros por carrera. El que pueda que se acerque, merece la pena y esta gente se merece que vayamos por todo el esfuerzo que realizan. Os sorprenderá también el revuelo que se monta en el pueblo por la carrera, que te hace sentir como un profesional.
Con estas yo creo que vamos servidos de aquí a final de año, pero si no tenéis suficientes, buscad en la red que seguro que hay muchas más y si no desde aquí os recomiendo también los duatlones de ducross series. Yo he participado en alguno y la organización es también magnífica, lo malo es que hay que correr además de montar en bici, pero el nivel es bastante popular y aunque los que ganan son unos fieras, hay mucho aficionado, nunca te quedarás solo por el campo a 5 minutos del que te precede.